Comienza Septiembre. Con el nuevo curso llega la fijación de metas. Quizás quieras mejorar tu comunicación interpersonal, o puede que a nivel digital.  Hay quien opina que el año empieza ahora y no el día 1 de Enero.

En la fijación de metas todo se entremezcla, la fijación de metas personales y profesionales conviven en nuestras mentes. No es malo, simplemente me gustaría destacar que si perdemos el foco, difícilmente conseguiremos llegar hasta el final.

Hoy escribo sobre metas, también sobre comunicación y tecnología. Con un poco de nostalgia. Esa nostalgia positiva que llega cuando termina el verano, aparece Septiembre y comienza el nuevo curso.

 

Fijación de metas personales.

 

En cuanto a mi fijación de metas personales, llevo quince días digitalizando todos los CDs de mi colección de música. Según mis cálculos, y al ritmo que llevo, todavía tardaré varias semanas más en completar la tarea. De momento llevo 148 discos, y no he acabado todavía con el primer estante de los cuatro que ocupan, así que calculo que tendré más de 800.

Siempre me ha gustado la música y siempre me ha acompañado a todas partes. Recuerdo que hace 30 años, cuando pasaba largas temporadas fuera de casa, siempre había espacio en mi maleta, primero para una selección de cassettes y después para una selección de CDs que viajaban conmigo. Recuerdo también lo que era buscar y comprar un disco determinado. Escudriñar los estantes de las tiendas de segunda mano para intentar encontrar a mejor precio el disco anhelado.

Todo esto ha cambiado y ha desaparecido. Hoy por alrededor de 10 € al mes tengo a mi alcance prácticamente toda la música publicada. Si quiero escuchar algo en concreto o una versión específica de una composición, a través del móvil y en pocos minutos, la tengo. Sigo escuchando música todos los días, pero la magia ha desaparecido.

Lo mismo me ocurre con el cine. También me considero un gran aficionado. Durante años coleccioné VHSs y DVDs de aquellas películas que me atraparon. También las buscaba en tiendas de segunda mano junto a los CDs. Coleccionaba bandas sonoras, la música clásica contemporánea que logra que lo que vemos en la pantalla nos toque el alma. Todo esto también está desapareciendo. Ya no hay tiendas de segunda mano, al menos en la ciudad en la que vivo, y si quiero ver una película en concreto la puedo encontrar en alguna de las muchas plataformas existentes.

 

Alcanzar tus metas, cuanto antes, mejor.

 

Hoy vivimos en la inmediatez, en la recompensa inmediata, en la música inmediata, en el cine inmediato, en la emoción inmediata, y ya no me gusta. Me resultó curioso y hasta atractivo al principio, pero ya no. Estoy cansado y saturado. La inmediatez nos ha hecho perder el placer de buscar y de encontrar. El placer de esperar, de compartir, de disfrutar. Un exceso de inmediatez, elimina la posibilidad de alcanzar muchas de las metas personales y profesionales.

Cuando entro en mi app de música ya no tengo que pensar nada. Un algoritmo lo hace por mí. Música elegida solo para mí. La selección de canciones que más me gustaron en el 2019, 2020, 2021… Mis compositores favoritos, música recomendada, música elegida según el momento del día y mi estado de ánimo. Hemos dejado que un algoritmo guié nuestros gustos y elija por nosotros. La capacidad de elegir nos ha quitado libertad.

 

Ruido. En las Redes Sociales hay mucho ruido y poca comunicación.

 

Igual me pasa con las RRSS. Encontrar publicaciones interesantes cuesta mucho. Es muy costoso «sacar el grano de la paja». La cantidad de contenido interesante, atractivo, constructivo, formativo o enriquecedor es ínfima frente a las montañas de basura digital. También aquí un algoritmo elige por mí que es lo que debo ver. ¿Cómo es posible que con más de 1000 contactos solo vea siempre a los mismos 20? Es una pregunta retórica. Cuestión de algoritmos.

Nuestra comunicación también es inmediata. Compartimos todo lo que sucede en nuestras vidas en el mismo momento en el que lo estamos viviendo. Lo compartimos al mundo, sin filtros, tal cual. Sin pensar que, en mi caso, por ejemplo, me importa un pito lo que estes haciendo en este momento, y como a mi a mucha más gente. Pero es igual, la cuestión es publicar y alimentar al algoritmo. Hemos creado un mundo irreal.

 

Detener el tiempo. Detenernos para tomar consciencia.

 

Echo de menos charlar con alguien en persona, sin tiempo y sin prisas. Echo de menos las tertulias, palabra viejuna en estos tiempos, donde al amparo de una copa de vino o de un café descomponíamos y recomponíamos el mundo. Donde se hablaba mirando a la cara del otro y escuchando con tranquilidad. Donde uno elegía con cuidado sus palabras antes de decir nada, con el fin de expresar de la mejor manera posible su idea, teoría o respuesta. También esto nos lo hemos cargado en favor de una comunicación monólogo, escrita, mal escrita la mayoría de las veces, a través de apps en las que, como no podría ser de otra manera, un algoritmo vela por la seguridad de nuestras conversaciones.

Una cosa antes de terminar: para alcanzar tus metas no confundas herramientas con objetivos. Tu meta no es «ser más digital», tienes que aprender a transitar de forma natural por un mundo más tecnológico. Aprovecha la tecnología en tu favor. También en favor de tu comunicación.

Por mi parte seguiré digitalizando mi colección de CDs. Ya me he dado de baja en la app de música. Ahora escucharé mi música, como quiera y cuando quiera, incluso cuando se caiga internet.

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