Desde que nacemos estamos comunicándonos con los demás. Aprender habilidades de comunicación interpersonal, es algo muy necesario y cada vez más valorado por profesionales y empresas. La comunicación interpersonal, es algo que hacemos durante toda nuestra vida. Comunicacmos incluso cuando dormimos. Cuando no hablamos, también estamos emitiendo información, estamos comunicando.

Tanto en la comunicación interpersonal como en la comunicación en general, no comunicamos solo con lo que decimos o escribimos, la comunicación es también nuestra mirada, nuestros gestos, nuestro tono de voz y, por supuesto, todas las palabras que salen de nuestra boca o que escribimos en un papel.

 

La complejidad de la comunicación interpersonal.

 

La comunicación es una cuestión amplia y compleja. Es algo que tenemos tan interiorizado, algo tan habitual en nosotros que no somos conscientes de la gran importancia que tiene. Por eso nos cuesta admitir que podamos mejorar nuestras habilidades de comunicación o el cómo podemos comunicarnos mejor con los demás. Esto es lo que estudia la comunicación entre personas. Conocer cómo interactuamos y nos comunicamos con otras personas.

Este conocimiento tiene un gran valor dentro de nuestra vida personal y profesional. Por poner un ejemplo, la mayoría de los conflictos tienen su origen en problemas de comunicación. Esto lo explica muy bien Marshall B. Rosenberg, reconocido mediador internacional y autor del libro «Resolver los conflictos desde la comunicación no violenta».

Volviendo al tema que nos ocupa, la comunicación entre personas, ¿cómo podemos hacer para mejorar nuestras habilidades de comunicación a la hora de interactuar con otras personas?

 

Aprender a escuchar.

 

Escuchar es prestar atención a lo que oímos y, aunque dentro de una conversación estamos oyendo lo que nos están diciendo, no siempre estamos prestando la atención debida. Habitualmente, mientras oímos y escuchamos a la otra persona también estamos teniendo nuestra propia conversación interior.  Quizás no estemos de acuerdo con lo que estamos escuchando, o quizás estemos ya pensando en nuestra respuesta, la cuestión es que no estamos prestando atención y esto, además de una falta de respeto, dificulta la escucha y perjudica la comunicación.

 

No prejuzgar.

 

Para que nuestra escucha sea realmente efectiva no debemos prejuzgar, ni a la persona que nos está hablando, ni a su mensaje. Dejemos que finalice. Cuando juzgamos de antemano lo hacemos desde nuestro punto de vista, desde nuestra percepción de la situación y no dejamos margen para conocer en su totalidad la versión de la otra persona. Además mientras prejuzgamos, no escuchamos.

 

Eliminar barreras en la comunicación entre personas.

 

Pueden ser barreras físicas, pero también psicológicas o culturales. A la hora de fomentar la comunicación entre personas tenemos que, en lo posible, evitar cualquier tipo de barrera que pueda desvirtuar la conversación. La distancia, el teléfono, el mail, los mensajes, el idioma, nuestros prejuicios frente a la otra persona por su forma de ser, vestir o actuar son algunos ejemplos de barreras. Tenemos que procurar evitar y eliminar cualquier barrera que pueda dificultar nuestra comunicación.

 

Prestar atención a la comunicación no verbal.

 

Prestar atención a toda la comunicación en su conjunto. Nos centramos en el mensaje, pero se nos olvida observar cómo nos transmiten el mensaje. Mantener el contacto visual, observar la mirada, su expresión, la postura, los gestos, el tono de voz, observar el conjunto prestando atención a posibles incoherencias. Igualmente ser conscientes de nuestra propia comunicación no verbal. Hacer ver a la otra persona que la estamos escuchando. Asentir, sonreír, mirar. La comunicación es un todo, una suma de pequeños mensajes que nos llegan a través de los sentidos.

 

Promover la empatía y la asertividad.

 

Que no estemos de acuerdo con alguien no implica que no podamos ser empáticos. Podemos discrepar, pero también podemos intentar entender porque la otra persona dice lo que dice o se comporta de una manera concreta. Siendo conscientes de que nuestro interlocutor puede tener una percepción de la realidad diferente a la nuestra hace, que por un momento, podamos ponernos en su lugar. Procurar ser más asertivos. Trabajar en nuestra capacidad de expresar lo que pensamos y sentimos sin sentirnos mal por ello. La asertividad es una conducta, un comportamiento, es ser directo y honesto manteniendo el equilibrio emocional.

Desarrollar nuestras habilidades de comunicación, y particularmente nuestra capacidad de comunicación con otras personas, nos ayuda a prevenir malentendidos y conflictos, a conectar mejor con los demás, profesionalmente a mejorar nuestra relación con equipos y empleados, a poder ofrecer una mejor atención a nuestros clientes o a afrontar con mayor seguridad una entrevista de trabajo.

Nuestra capacidad para aprender a comunicarnos con las demás personas, es una habilidad que no podemos olvidar y todos deberíamos entrenar.

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