Hablar en público ha pasado de ser algo excepcional a ser algo cotidiano. Hace unos años las posibilidades de que cualquiera de nosotros pudiera hablar en público eran bastante reducidas, a no ser que fueras formador, o te dedicaras profesionalmente a dar charlas y conferencias. Hoy en día, aunque en muchas ocasiones no seamos conscientes de ello, es importante aprender cómo hablar en público, porque se ha convertido en algo mucho más normalizado.

 

Cómo hablar en público en un «mundo virtual».

 

Hablar ante un público o dar una presentación ya no es algo exclusivo de unos pocas personas. La pandemia, la digitalización y el teletrabajo han facilitado que cualquiera de nosotros, cualquier día de la semana, quizás desde nuestra casa, presentemos y hablemos sobre nuestro trabajo a colegas, jefes, clientes y proveedores. ¿A través de una webcam y un micrófono? Sí, pero no por ello deja de ser una presentación.

Cuando hablamos de presentaciones pensamos en una persona delante de un público exponiendo un tema. Pensamos en una ponencia, conferencia o taller. Pensamos en una sala de conferencias o en un escenario. Este es el concepto tradicional. Hoy en día podemos estar dando una presentación, a un público en concreto, y no tener a ese público delante.

En un webinar, un video post o una video conferencia también se habla en público y debemos cuidarlo y trabajarlo igual que si fuésemos a realizar esa presentación encima de un escenario. Aunque pueda sonar redundante, cualquier tipo de presentación que hagamos delante de cualquier tipo de público, sea presencial o virtual, es una presentación en público.

 

¿Cómo hay que hablar en público de forma virtual?

 

No tener el público delante nos puede limitar y confundir. Las presentaciones virtuales son más impersonales. Si miramos a la pantalla, donde está nuestro público, no miramos a la cámara. Es difícil mantener el contacto visual y a la vez observar las reacciones de los demás.

En uno de mis post anteriores hacía mención a tres preguntas que debemos hacernos antes de cualquier presentación:

  1. ¿Para quién realizamos la presentación?
  2. ¿Quién es nuestro público?
  3. ¿Dónde haremos la presentación?

Hoy hablaremos de un error muy común que todos hemos cometido alguna vez cuando hacemos una presentación virtual. Cuando hablamos al público, mantener el contacto visual es muy importante. En una presentación presencial esto es algo que hacemos de manera natural, casi espontánea.

Mientras hablamos miramos al público, generalmente a los ojos. Conectamos visualmente. Este gesto nos permite mantener la atención y a la vez observar las reacciones que el público pueda tener. Si desvían la mirada, si miran para otro lado, puede ser una señal de aburrimiento o falta de interés. El contacto visual es clave en cualquier tipo de presentación.

 

Conectar con el público a través de una cámara.

 

Pero ¿qué ocurre cuando la conexión con el público es a través de una cámara? Por un lado, tenemos la pantalla del ordenador donde estamos viendo a nuestro público. Por otro, la cámara a través de la cual ellos nos ven. Si miramos a la pantalla para observar sus reacciones, lo que ellos ven es que estamos mirando hacia otro lado, no a ellos directamente. Si miramos a la cámara tenemos la sensación de no mirar a ningún sitio, mirar a una lente, a un punto negro.

Para que ellos perciban nuestra mirada, para que haya contacto visual, tenemos que mirar fijamente a la cámara. Solo entonces sentirán que les estamos mirando. Sus ojos, su mirada, es nuestra webcam. Aunque nos parezca surrealista, en una presentación virtual, para mantener el contacto visual, no tenemos que mirarlos a la cara. Al principio se nos hace difícil, pero con el tiempo nos habituamos y aprendemos a mirar y observar dos planos diferentes al mismo tiempo.

Recuerda este detalle ya que puede marcar la diferencia entre una buena presentación en la que conectas con tu público y una presentación mediocre en la que el público te verá desconectado.

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